alivia tus cuerdas vocales

 

Escuchar es acompañar.

Es humildad, genera confianza y apoyo.

Mejora el diálogo y optimiza la comunicación.

Disminuye en grado y frecuencia el conflicto.

Disminuye la percepción de indefensión y soledad.

Disminuye la prepotencia, incrementa la inteligencia.

Abre la mente ampliando tu perspectiva.

Todos somos capaces de escuchar y de mejorar nuestra actitud y calidad de escucha, aunque requiere de mucha valentía.

Nos vuelve menos egoístas y así aflora nuestra luz, nuestro verdadero ser.

Hace que valoremos el silencio y que aceptemos el poder creativo del pensamiento y la palabra.

Libera al que es escuchado de su sentido del pudor y del ridículo y legitima su necesidad de expresarse.

Escuchar es abrir un espacio de empatía y reflexión. Es un encuentro y la oportunidad de conocer y conocernos mejor.

 

 

 

 

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